Situada en el centro de Estados Unidos, en las orillas del lago Michigan, Chicago es una vibrante ciudad de categoría mundial rica en historia.
Según los relatos de los exploradores del siglo XVII, los indios de Illinois fueron los primeros en reclamar un territorio que llamaron "Chicaugou", y que significa poderoso, fuerte o grande, y que fue utilizado por muchos jefes de tribu para significar que eran “grandes” jefes.
Los primeros exploradores europeos en poner pie en el lugar destinado a convertirse en Chicago fueron Louis Joliet y el P. Jacques Marquette. Los dos exploradores fueron comisionados por el Gobierno francés en 1673. El padre Marquette regresó a la zona sólo un año después para establecer una misión india.

El primer colonizador europeo de Chicago, Jean Baptiste Point DuSable, llegó a la zona hacia 1780. Se casó con una india potawatomi llamada Kittihawa y tuvo dos hijos, Jean y Susanne. En 1779 partió de Peoria y exploró el norte hasta una zona llamada Eschikagou, (Chicago) por los indios. DuSable, reconociendo su potencial, decidió instalarse en Chicago y construyó la primera vivienda permanente a las orillas del río.
Estableció un puesto comercial que se convirtió en el principal punto de suministro para comerciantes y tramperos que iban al Oeste. El puesto de Du Sable prosperó mucho y él se hizo bastante rico. En 1796 nació una nieta convirtiéndose en el primer niño nacido en la recién creada Chicago.
Aunque Chicago sufrió una serie de problemas, incluyendo la masacre de Fort Dearborn por una tribu de indios hostiles y la Guerra de 1812 entre Estados Unidos y Gran Bretaña, logró mantener sus posesiones territoriales y expandir sus límites.
Fort Dearborn - Chicago 1803
Con el desarrollo del ferrocarril y el canal Illinois/Michigan, Chicago se hizo el líder en las industrias ganadera, de virutas de madera, de leña y de trigo. Se corrió la voz de que la ciudad estaba llena de oportunidades, y para mediados de la década de 1850, llegaban hasta 100.000 inmigrantes a la ciudad anualmente buscando tierra y trabajo.
En 1860, Chicago acogió la Convención Nacional Republicana que nombró al propio Abraham Lincoln, Illinois, como el candidato presidencial. Un año después, durante su mandato, comenzó la Guerra Civil.
El Chicago de la posguerra fue imparable. Creció la población, se duplicaron los envíos de cereal y los comerciantes prosperaron.
El 0 de octubre de 1871, el Gran incendio de Chicago destruyó la mayoría de la zona central de la ciudad. Comenzó en el distrito maderero de la zona oeste de la ciudad. Dicen que la vaca de Mrs. O'Leary golpeó una lámpara de queroseno que inició el incendio. Para el 10 de octubre, el fuego había destruido casi 6,5 kms de la ciudad, se llevó al menos 250 vidas y dejó a 100.000 residentes sin hogar. Más de 17.000 edificios fueron destruidos y las propiedades dañadas se estimaron en 200 millones de dólares.
Después del incendio, surgió un Chicago más grande. Arquitectos de fama internacional vinieron a la ciudad para su reconstrucción. En pocos años, Chicago resurgió y fue elegido para acoger la Exposición mundial colombina de 1893 para 2,5 millones de visitantes.
En 1933 y 1934 se organizó la Feria mundial de Chicago, conocida como “Un siglo de progreso”, como una sociedad no lucrativa en enero de 1928. Su finalidad era celebrar una feria mundial en Chicago en 1933.
La exposición “Un siglo de progreso” fue ideada como un centenario conmemorando la ciudad de Chicago y un testimonio de los logros científicos e industriales de ese tiempo.
Situada al sur del Navy Pier (Muelle de la Armada) en Chicago, dicha exposición, ‘A Century of Progress’ tenía 112 hectáreas de orilla del lago y estaba a poca distancia andando del centro urbano de Chicago. La zona de la feria comprendía dos lagunas artificiales y Northerly Island.
La feria se inauguró el 27 de mayo de 1933, cuando se encendieron las luces con los rayos de la estrella Arcturus. Los rayos se concentraron en células fotoeléctricas en una serie de observatorios astronómicos y luego se transformaron en energía eléctrica que se transmitió a Chicago.
A diferencia de cualquier feria anterior, ‘A Century of Progress’ celebró el color y el alumbrado. La arquitectura de la feria se vio influida por la Gran Depresión de la época. Más que centrarse en la arquitectura, la feria se centro en el progreso científico y tecnológico y en los procesos de fabricación relacionados con ello.
La "A Century of Progress Exposition" fue un éxito sin precedentes y acogió a más de 48 millones de visitantes en los dos años que duró. Ofreció un vislumbre animador en un futuro materializado por la tecnología mientras honraba los logros del pasado.
Hoy día, Chicago es una ciudad dinámica y culturalmente diversa. Es un centro internacional para los negocios y los viajes de ocio, debido en parte a la accesibilidad de la ciudad mediante el transporte, una próspera comunidad de negocios y hoteles, restaurantes, lugares de compras y atracciones.